1.4 YO VENGO DE SAN ROSENDOOO
Hooola, les traigo actu ;)
Esta semana se dio inicio al segundo módulo, en este nos enfocaremos en el análisis del espacio para poder definir un partido general sobre un habitar colaborativo.
El martes tuvimos una cápsula y una charla a cargo de Leonel Pérez, quien nos habló sobre cómo relacionar el patrimonio con el paisaje. Su énfasis estuvo en la mínima intervención, en el rescate del legado sin caer en “falsos históricos”, y en cómo nuestras propuestas deben poner en valor lo existente.
Paralelamente, comenzamos a trabajar en un breve analisis de San Rosendo, el lugar que será nuestro caso de estudio durante el semestre. Este es un referente patrimonial ferroviario, ubicado estratégicamente en la unión de los ríos Laja y Biobío, el cual a pasado por diferentes etapas, en grande sintesis antes fue un centro productivo y operativo que genero un boom de empleo y expansión territorial, en cambio hoy en dia se busca reactivarlo a través de actividades culturales y turísticas ligadas a su patrimonio ferroviario y a la creación de espacios públicos que refuercen la vida comunitaria.
El núcleo urbano se asienta en una terraza fluvial elevada, lo que permitió una trama urbana continua en terreno plano, aunque con el tiempo se expandió hacia bordes y laderas, manteniendo siempre un tamaño reducido.
Para abarcar toda la información, el taller se dividió en cinco áreas de análisis:
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Aspectos estructurales
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Contexto local
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Formas urbanas relevantes
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Relaciones espaciales, formales y semánticas
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Funciones urbanas relevantes
Con mi grupo —Martina, Maite, Francisca y Antonia— trabajamos el contexto local, que implica analizar condiciones ambientales y elementos naturales: asoleamiento, cursos de agua, vegetación, relieve, pendientes, además de riesgos naturales y antrópicos. Aunque mucha información puede encontrarse en internet, creo que lo esencial es estar en el lugar, ya que solo así se puede confirmar lo que leemos y levantar detalles perceptuales.
LA EXPERIENCIA
El viernes nos reunimos en la estación a las 8:00 am para partir en tren. El trayecto duró cerca de dos horas, con paisajes realmente hermosos que aproveché para observar mientras tejía. Hubo un pequeño percance porque nos hicieron cambiar de tren, pero quedó como anécdota que hasta nos sacó risas ya que cual era la posibilidad que justo pasara eso jajaj.
Hoy en día, aunque San Rosendo ya no es ese nodo ferroviario obligado para los viajeros, me impresionó cómo se respira un ambiente cálido y cercano, muy distinto al de las grandes ciudades donde casi no hay interacción entre las personas. Aquí se siente la comunidad y las ganas de reactivar su identidad.
De manera de reflexión, muchas veces me quedo en lo evidente, pero esta visita hizo darme cuenta de la importancia de mirar con otros ojos: cómo el paisaje, la historia, la arquitectura y hasta las costumbres locales se entrelazan. Creo que ese cambio de enfoque es lo que realmente enriquece ya que lo que buscamos este semestre es aprender a dialogar con todo lo que rodea al espacio. Más que nada, esta experiencia me dejó con la curiosidad encendida y con la motivación de seguir descubriendo que siempre hay algo nuevo si uno se detiene a observar con calma.
Ahora mismo me estoy preparando y tratando de no entrar en locura con la semana de teóricos pero prometo (pinky promise) traerles una actualización especifica de nuestro análisis local. 
Eso fue por esta semana, xoxo











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